5 consejos

16/07/2015

5 consejos para que el paciente se sienta cómodo

Pacientes nerviosos y agitados

La visita al dentista no es un momento agradable para casi nadie, pero si se necesitan cuidados dentales, es necesario visitar al dentista aunque sea a regañadientes. Aunque sin llegar a niveles extremos, el miedo al dentista es bastante común. En muchos casos, el temor se debe a experiencias traumáticas que se vivieron en el dentista de niños, como la colocación del aparato; en otros casos, el dentista se considera una figura amenazadora, dado que invade una parte muy íntima del cuerpo.
Hay algunas estrategias que el profesional que trabaja en una consulta dental puede utilizar con pacientes nerviosos y agitados, para que se sientan relajados y alejar un temor que en la mayoría de los casos es injustificado.

  1. En primer lugar, es necesaria una buena relación médico-paciente para establecer una relación basada en el diálogo y la confianza. A menudo, el paciente no se fía de las prácticas dentales y ha pedido cita solo cuando ha llegado a una situación que no podía seguir soportando. El profesional de la consulta dental debe saber escuchar al paciente, sus miedos, sus dudas, sus preguntas: si responde de forma franca y sincera y tranquiliza al paciente, obtendrá la plena cooperación también durante la intervención.
  2. A veces, por exigencias de cita, el paciente debe esperar cierto tiempo en la sala de espera. Se debe establecer un ambiente cómodo y relajante con sillones cómodos, revistas, plantas y luces naturales para calmar a los pacientes ansiosos y evitar que la sala les recuerde a un aséptico entorno hospitalario. No deben escucharse ruidos de fresas o ni percibir olor a desinfectante: un entorno tranquilo y acogedor hará que los pacientes se sientan cómodos.
  3. Muy a menudo, el rechazo del paciente procede del miedo a experimentar dolor, un temor no infundado, ya que, efectivamente, algunos procedimientos pueden causar dolor. Nunca hay que mentir al paciente diciéndole que no sentirá dolor si no es cierto: es mejor entablar una conversación preliminar lejos del fatídico sillón, enumerando las distintas posibilidades de analgesia disponibles y animando al paciente a que informe de cualquier dolor que sienta durante la sesión, de forma que se le pueda poner remedio de inmediato.
  4. La mayor parte de los pacientes no sabe nada de odontología ni de las técnicas que usan los dentistas: esto puede constituir una fuente de malestar y preocupación. El dentista debe hablar al paciente de modo que pueda comprender lo que se hará, sin utilizar demasiados tecnicismos que puedan confundirlo. Durante la sesión, hay que explicar con calma qué se está haciendo en ese momento, con qué instrumentos y cuánto durará la sesión.
  5. Con pacientes especialmente ansiosos, hay que considerar la posibilidad de usar anestesia indolora, utilizando agujas muy finas o una inyección directamente en la raíz del diente. La sedación con protóxido de nitrógeno es ideal para calmar y relajar al paciente, que también puede llevar auriculares para escuchar música relajante para evitar el molesto ruido de la turbina

Estas pequeñas medidas pueden mejorar claramente el resultado del tratamiento, aumentando la confianza del paciente en su médico y, por lo tanto, su disponibilidad a colaborar.

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